Clasificación
y Composición Química
Las hortalizas pueden clasificarse como se muestra
a continuación:
Las verduras se caracterizan por tener un alto
contenido de humedad y están compuestas básicamente por carbohidratos,
minerales, vitaminas y algunos ácidos orgánicos. Son fuente de hierro, caroteno
(provitamina A), ácido ascórbico (vitamina C), tiamina, calcio y riboflavina.
Contiene azúcares y almidón además de celulosa y lignina que forman su
estructura. Entre los ácidos orgánicos presentes están el ácido acético,
cítrico, oxálico, málico y succínico, que influyen en su sabor. Para tener los
colores que las caracterizan, tienen pigmentos como la clorofila, carotenos,
antocianina y taninos.
Características Organolépticas
La aceptación o rechazo de las verduras está
asociada a sus características organolépticas como color, textura,
olor y sabor. El clima, las condiciones de cosecha, la cantidad
de agua y el grado de madurez, son algunos de los factores que afectan estas
características. En general, las verduras tienen un aspecto brillante y
fresco, sin tejido en estado de descomposición o puntos obscuros, y con textura
firme al tacto. Los colores y otros atributos pueden cambiar dependiendo de
la variedad.
En el caso de las verduras de hoja, como la
espinaca o la lechuga, las hojas deben verse de color verde brillante, con una textura
firme que indican un buen contenido de agua. Las verduras de tallo como el
espárrago o apio, tienen texturas que son características, los tallos de apio
son gruesos y quebradizos mientras que los de espárrago son redondos, no
arrugados, delgados y con puntas compactas. Las verduras de raíz deben estar
hinchadas, libres de barbas y tener cáscaras claras y brillantes. La papa se
caracteriza por su simetría y la presencia de ojos huecos.
La variedad de colores de las verduras
depende de los pigmentos que contengan como la clorofila, licopenos
y carotenos. El jitomate tiene color rojo por la presencia de licopenos,
mientras que los carotenos de la zanahoria le confieren un color anaranjado.
Las verduras de color verde deben su color principalmente a la presencia de
clorofila.
Reacciones químicas en post cosecha y post corte
El grado de madurez de una verdura al
momento de su cosecha influye en sus características organolépticas. Existen
dos grados de madurez: la fisiológica que es cuando la verdura llega a
su desarrollo completo y la comercial que es el estado que requiere para
poder ser vendida. Generalmente las verduras son cosechadas antes de alcanzar
su madurez comercial y la adquieren mientras están almacenadas. En este
período, posterior a la cosecha, las verduras sufren ciertas modificaciones
propias de su maduración. Estos cambios están relacionados con la apariencia,
la textura, el color y el sabor.
Algunos factores como temperatura, concentración
de oxígeno y humedad en el medio ambiente influyen en estas reacciones.
Después de haber sido cosechadas, las verduras continúan respirando con
necesidad de oxígeno. Por esta razón, se guardan en atmósferas controladas para
mantenerlas en buenas condiciones. A bajas concentraciones de oxígeno
(niveles altos de bióxido de carbono) se previene el cambio de color y se
retardan las reacciones de degradación. Se debe conservar la humedad de
las verduras, ya que al no obtener agua de las raíces ésta se va perdiendo poco
a poco, ocasionando que la verdura se vea marchita.
Cuando son recién cosechadas, las verduras
tienen una alta cantidad de azúcares. A medida que maduran, el azúcar se
convierte en almidón, disminuyendo el dulzor. Esto sucede por ejemplo en los
elotes o en las papas, recién cosechados son muy dulces pero si se comen
maduros la intensidad de ese dulzor disminuye. Otras verduras contienen cierta
cantidad de celulosa y lignina que dan estructura a su tejido.
Conforme pasa el tiempo, se incrementa el contenido de la lignina por acción
enzimática. Ésta atrapa agua, la verdura se deshidrata y adquiere una
apariencia más leñosa.
El control sobre la temperatura retarda las
reacciones de degradación, la mayoría de las verduras se mantienen en refrigeración.
Aunque la temperatura puede favorecer a la conservación de las verduras,
aquellas que son de origen tropical como los pimientos, la berenjena, los
jitomates, la calabaza y los pepinos, cuando son almacenadas a temperaturas
cercanas a la congelación (10°C o menos), pueden presentar daño por frío,
caracterizado por pérdida de color y textura correosa.
Procesamiento industrial de verduras
Para procesar industrialmente las verduras se
siguen los siguientes pasos:
La clasificación consiste en eliminar
basura, material extraño y las verduras maduras infestadas o en mal estado.
Como segundo paso, en el lavado y desinfección se eliminan la
tierra y las bacterias, para posteriormente preparar las verduras para el
proceso de blanqueo. Dependiendo de la variedad que se vaya a procesar,
la preparación es el acondicionamiento de la verdura incluyendo procesos
como el pelado, cortado, desvainado o descascarillado. Una vez preparada la
verdura, ésta se sumerge en agua a 88°C durante unos segundos con un posterior
enfriamiento con el objetivo de fijar la clorofila, destruir microorganismos e
inactivar enzimas que causen un deterioro posterior. Este proceso se conoce
como escaldado.
Ya que fue escaldada, la verdura está lista para
someterse a un proceso posterior como congelación, enlatado, deshidratación
o liofilización. Otras variantes de productos industriales hechos a
base de verduras son los purés y jugos concentrados.
Preparaciones culinarias con verduras
Las verduras pueden consumirse crudas o cocidas.
Verduras de hoja como la lechuga se comen crudas en forma de ensaladas
combinadas con otros ingredientes de origen vegetal y animal. La cocción
de las verduras ocasiona cambios en color, textura, sabor
y olor que se consideran deseables. La elección del método de cocción
depende de las características que se deseen obtener. Pueden cocinarse al
vapor, saltearse, hornearse o freírse, servirse solas, en forma de sopas o como
complemento de otros platillos.
La cocción al vapor consiste en cocinar las
verduras en un recipiente con orificios suspendido sobre agua hirviendo, en
este proceso puede perder un poco de su estructura y el tiempo de cocción es
más largo que si fueran hervidas. En el mundo gastronómico, el término al
dente se refiere al punto exacto de cocción donde las verduras se vuelven
suaves manteniendo su forma y firmeza.
Las verduras de hoja como la lechuga y la espinaca,
se utilizan en la preparación de ensaladas, mezclándolas con otros ingredientes
que pueden ser verduras, quesos o algún tipo de carne. Las papas son una
verdura muy versátil, que puede cocinarse de múltiples maneras. Horneada, frita
o convertida en puré es el complemento perfecto para cualquier platillo.
Además de consumirlas en platillos mezcladas con
otros ingredientes como carne, lácteos, leguminosas y cereales, se extrae
el jugo de ellas. Los jugos pueden ser de una sola verdura o una combinación de
varias verduras o de verduras y frutas. De este modo no sólo se aprovecha la
variedad y el sabor, además el contenido nutricional. Por ejemplo, el jugo de
zanahoria es conocido por ser rico en vitamina A, la mezcla de piña con apio,
nopal, perejil y jugo de naranja tiene alto contenido de fibra además de
vitamina C, o el jugo de verduras con tomate caracterizado por ser fuente de
vitaminas y minerales. Beber jugos es una manera rica y fresca de enriquecer la
dieta con vitaminas, fibra, carbohidratos y minerales.
Glosario
- Liofilización: proceso que consiste en la deshidratación de una sustancia por sublimación al vacío.
Referencias
bibliográficas
- Vaclavik, V. (1998). Fundamentos de la ciencia de los alimentos. España: Ed. Acribia.


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